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Paul Vecchiali: “Me gusta homenajear a quienes me han aportado placer como espectador”

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El veterano cineasta francés Paul Vecchiali compareció esta mañana en rueda de prensa para hablar de su último trabajo, Les sept déserteurs ou La Guerre en vrac, con estreno europeo en el 55FICX. Le acompañaron los actores Bruno Davézé y Ugo Broussot.
Les sept déserteurs ou La Guerre en vrac pone en escena a siete personajes que huyen del horror de una guerra sin nombre. Vecchiali confesó haberse basado en Story of G.I. Joe (William Wellman, 1945), aunque “cuando te inspiras en otro, tu película no tiene nada que ver con la suya”. Además de Wellman, en el film aparecen referenciados Fuller o Godard, porque se define como “cinéfilo, me gusta rendir homenaje a quienes me dieron placer como espectador”. En su obra, la escena bélica aparece sugerida fuera de campo, como una amenaza latente. “Lo más cercano a ella sería Les Carabiniers (Jean-Luc Godard, 1963), aunque también es muy diferente”.

Aunque su trabajo con la palabra y el registro interpretativo podría sugerir un carácter teatral, Vecchiali rechaza tajantemente esta etiqueta. “En el momento en el que hay un micrófono y una cámara, es cine”. Aclaró que su idea de un lugar único quería “subrayar la importancia del texto, a diferencia de la mayoría del cine francés de hoy”. Encuentra “lamentable” que en su país no se vuelva a un habla literaria en las películas, porque “el lenguaje de la calle no puede tener una apariencia más allá de lo que enuncia”. Para él, este trabajo con los diálogos le permitió “compartir secretos y mentiras con el espectador”, y cree que, sin ellos, “las películas no tienen ningún interés”.

El apartado actoral es una de las claves de Sept déserteurs ou La Guerre en vrac. Junto a intérpretes ya familiares en el universo personal de Vecchiali, como Astrid Adverbe o Pascal Cervo, otros como Ugo Broussot se ponen por primera vez a las órdenes del cineasta. Este definió su trabajo con él como “un regalo para los siete actores”, porque el ambiente familiar que crea permite a todo el reparto “ir más lejos y entregarse”. Para Bruno Davézé, el cineasta “transmite una visión de los personajes de la que todos nos empapamos”. Por su parte, el propio director cree que “el 80% de este trabajo está en la elección de los actores”, y definió el proceso como “una cuestión de confianza”.

Este vínculo especial entre actores y director tendrá su continuación en la inminente Train de vies, un proyecto de producción similar cuya concepción tuvo lugar en paralelo a su última película, porque “cuando vas a rodar dos veces con el mismo elenco y en exteriores, es una locura no hacerlo a la vez”. Como responsable de la decisión señaló hacia "el productor y distribuidor Paul Vecchiali", en referencia a su completa autogestión y la libertad con la que tiñe el proceso entero de cada trabajo.

El film tiene un marcado componente antibelicista, pero su responsable aseguró no haberse basado en ninguna guerra real. “Es un conflicto anónimo, cuyo vestuario puede evocar una mezcla entre el 14 y el 39”, pero que a su vez contiene “todas las guerras posibles, la verdadera de Wellman y Fuller y también la falsa de Godard”. La postura de Vecchiali ante lo bélico tras haber participado en la guerra de Argelia es de “total rechazo”, pero también hay cierta ironía implícita en ella, porque “hacer cine sin reírse de uno mismo sería creerse un dios, y yo no lo soy”.

Sergio de Benito

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Palabras clave Festival de Cine, 2017