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Julia Solomonoff: “Nadie nos mira me ayudó a buscar un lugar en Nueva York”

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La directora argentina Julia Solomonoff habló esta mañana con los medios de comunicación sobre su tercera película, Nadie nos mira, que clausura el 55FICX fuera de concurso.
Afincada en Nueva York, Solomonoff filma por primera vez en Estados Unidos y aborda la experiencia de vivir allí como extranjera. “Hay un trabajo largo de inmersión en ese mundo. Tanto en la escritura como en la dirección, siempre requiero una perspectiva sobre mis vivencias”. La directora regresó a Buenos Aires en 2001, donde pasó unos años y rodó sus dos primeras películas, Hermanas (2005) y El último verano de la Boyita (2009), una mirada hacia su propia infancia que le costó “más tiempo de elaboración”.

Nadie nos mira también tiene marcados tintes autobiográficos, aunque su protagonista Nico es una figura masculina. “Al registrar algo tan personal, uno tiene que esconderse un poco”. Al tomar la decisión, también pensó que “si hubiera puesto una mujer con un bebé, el público pensaría rápidamente en una maternidad postergada”, algo que estaba muy lejos de sus propósitos. Como el protagonista, Solomonoff ejerció de niñera durante su etapa en Estados Unidos como estudiante. Cuando regresó en 2009, ya tenía dos hijos nacidos en Argentina. “Empecé a observar el mundo de los parques y las niñeras, y todo había cambiado”. La masculinización que apreció en esa figura empezó a causarle intriga.

Mediante el personaje de un actor argentino que prueba suerte en la escena neoyorquina, Solomonoff refleja que la ciudad “tiene una idea de éxito impuesta desde fuera”, y con el propio título apunta que “hay una diferencia entre el papel del intérprete y la observación humana”, porque “para el actor ser mirado no es lo mismo que estar siendo registrado”. Cree que “estar condicionados a mirar las cosas como éxito o fracaso impide nuestro crecimiento”, y por eso no ve el desenlace personal de Nico como una derrota.

Al saltar de la Argentina rural al caos urbano de Manhattan, la directora tenía claro que afrontaba “un desafío, porque Nueva York es una ciudad muy fotogénica”. Para retratar la ciudad partió de dos conceptos, “evitar los lugares comunes y las postales” y “ser genuina en el uso de las localizaciones, filmar los sitios que habita el personaje”. Logró esta familiaridad gracias a “un equipo pequeño y flexible”, aunque el diseño de producción para filmar durante las cuatro estaciones requirió unas condiciones particulares. “De lo amable y dinámico del verano pasamos a un invierno hostil”.

En Nadie nos mira también hay una lectura sobre la situación de la comunidad latina en la América de Trump. “Cuando ganó, yo ya tenía terminada la película. Pero decidí cambiar la escena del parque”, una secuencia con la que ahora refleja “el tipo de inmigrante que es Nico y los temores que tiene que enfrentar”. Para Solomonoff, aunque “Nueva York sigue siendo una ciudad de gran tolerancia”, en este último año los extranjeros han podido “sentir el miedo” ante la incertidumbre de su situación en el país. Pese no considerarse una inmigrante a sí misma, en tránsito durante las dos últimas décadas, sí cree que Nadie nos mira le ha ayudado “a buscar un lugar en la ciudad que antes no tenía, con el que me siento más cómoda”.

Sergio de Benito

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Palabras clave Festival de Cine, 2017