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Brilliant Love
Ashley Horner, Reino Unido, 2010, 97 min.
Si hay un tema que el cine ha abordado en incontables ocasiones es el amor, y su parte física. Los idilios en sus múltiples vertientes han sido inspiración y filón aparentemente inagotable. Y, a pesar de ser un tema manido, de cuando en cuando surgen historias capaces de aportar algo de viento fresco. Pues no es tan sencillo reflejar de una forma fiel y sin lugares comunes la complicidad, espiritual y física, entre dos personas.


Los chicos de la burbuja

Precisamente, el punto fuerte de BrilliantLove es la creación de una burbuja, un mundo aparte y con reglas propias habitado por los dos elementos que forman una pareja. En este caso, se trata de una dulce y bella taxidermista llamada Noon, y el indolente Manchester, que vive en un garaje y se dedica a la vida de bohemia. Noon y Manchester viven un amor arrebatador, un estado de trance continuo que hace que pasen los días encerrados en el garaje sin parar de hacer el amor ni cinco minutos.

Todo tiene un halo especial los días que pasan en ese lugar, tanto así que Manchester pinta con brillantes y enormes letras BrilliantLove (amor brillante) en la puerta de su peculiar casa. Y se dedica, también a documentar cada instante de pasión haciendo fotos mientras él y Noon se poseen el uno al otro de forma animal.

Un mundo propio en un garaje, que remite a otros míticos "encierros" de arrebatado sexo explícito. Por ejemplo, los momentos de feroz carnalidad de Lunas de hiel (Roman Polanski, 1992), pero sin el punto enfermizo. O el tiempo de amor exclusivo de Soñadores (Bernardo Bertolucci, 2003), pero en formato de dos en lugar de tres. O, sin ir más lejos, el referente ineludible de Nueve semanas y media (Adrian Lyne, 1986), o El último tango en París, también de Bertolucci, todo un escándalo en el año de su estreno, 1972.


Rock star de la fotografía

Ashley Horner, ex miembro de varias bandas de rock (Pale Saints, Edsel Auctioneer), además, dota a Manchester de un aire de rock star, sólo que en lugar de empuñar una guitarra, empuña una cámara (analógica).

Un carácter que hace creíble y natural que, a pesar de su gran amor, se vea tentado por las mieles de la gloria. Tentación que surge por accidente, cuando un agente de arte encuentra un puñado de fotos de los momentos de lujuria con Noon, olvidadas en la mesa de un bar por Manchester en una noche de borrachera, y le propone exponer en una vanguardista galería. Y que, de manera inconsciente, ponga en peligro el ecosistema que había construido con ella ¿Qué hacer cuando una intimidad así se ve expuesta? Es, entonces, cuando una agresión externa intenta romper la burbuja, cuando se sabe hasta qué punto es real o ilusoria.
Fuente Elena Duque