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Rueda de Prensa Los muertos no se tocan, nene

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Rueda de prensa Los muertos no se tocan, nene
por Elena Duque
Los muertos no se tocan, nene es una muy particular vuelta a las fuentes del cine español, de la mano de un proyecto de Rafael Azcona hoy llevado a la vida en los estudios de Juan Gona en Argame. Y fue Juan Gona, junto con el director de la película, José Luis García Sánchez y una muestra del reparto compuesta por Tina Sainz, Mariola Fuentes, Silvia Marsó, Blanca Romero y Carlos Iglesias, quienes protagonizaron esta rueda de prensa que, como la película a la que representa, estuvo marcada por el sentido del humor patrio y el tono de sainete.

García Sánchez abrió el acto hablando de la actualidad de recuperar el texto de Azcona en estos momentos, diciendo que “Azcona es el narrador más importante del segundo tercio del siglo XX. Procede de la literatura picaresca, que huye del elitismo y rezuma sentido del humor. Una visión que compuso mirando a la gente desde un café durante 25 años, ahí ya estaba todo”.

TEXTOS SOBERBIOS PARA EL CINE
Uno de los aspectos más interesantes de la película es el modo en el que se ha compuesto para que parezca rodada hace 50 años. García Sánchez dijo, al respecto, que “las películas de entonces que eran en color, eran una farsa. No me imagino Surcos o las películas de Berlanga en color; es algo que pedía la película”.

Habló de su complicidad con Gona, del que dijo que es un “irracional que se gasta el dinero en cine en lugar de abrir una gasolinera, que es lo que da dinero”, y de que “el cine español es de puta madre, mucho mejor que el de otros países, porque tenemos textos soberbios a los que se puede volver 100 veces, como el Lazarillo o la Celestina”.

Habló también de cómo “los chicos que antes hacían la mili ahora hacen cortos escalofriantemente buenos, mejores que los nuestros. Habría que cambiar el presupuesto del Ministerio de Defensa por el de Cultura, y viceversa. Y subvencionar a los espectadores, darles un dinerete para que vayan al cine”.

Gona habló del atípico del modelo de distribución que han pergeñado, que consiste en “estrenos por localidades durante seis u ocho meses, dando vueltas como cuando se hacía una gira de teatro”.

CINE CLÁSICO ACTUAL
Los actores, por su parte, sólo tuvieron comentarios elogiosos para la película y los estudios. Marsó destacó que “fue una experiencia única, pues hacía tiempo que en España no se hacía cine clásico de verdad”. Habló también del tono de sainete “siempre lleno de violencia soterrada, con una tristeza propia de Azcona de fondo”.

Fuentes, por su parte, habló del modo de rodaje en planos secuencia, según ella, “como una coreografía; parece un caos, pero es un caos organizado”. Romero, encantada de rodar en casa, manifestó que “disfruté doblándome, se pueden corregir muchas cosas” (del doblaje Fuentes apuntó que era “como un playback pero al revés”).

Sainz destacó, en un acto de humildad, que “en el cine la dificultad no es del actor sino del director, que es el creador” e Iglesias remarcó que la película, para él, había sido “una rareza, un regalo, porque esta clase de cine es delicioso”.

La rueda de prensa se cerró recordando cómo, según Sainz e Iglesias, “Gijón era una ciudad preciosa, pero está destrozada a base de calles impersonales”, lo que ratificó Sainz, que la conoció en los 60, y destacando la importancia de que en Asturias se apoye a iniciativa de Gona, respaldada por el excelente trabajo de profesionales locales (que todo el equipo elogió), y cuyas instalaciones constan de una calidad apreciada y contrastada.