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Rueda de prensa con Fernand Melgar, director de Vol Spécial

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Rueda de prensa con Fernand Melgar, director de Vol Spécial
Por Elena Duque
La rueda de prensa con Fernand Melgar se tornó en un muy interesante debate sobre la inmigración de múltiples ramificaciones, una señal de que la película ha conseguido su objetivo de hacer pensar. Melgar hizo notar que “es la primera vez en Suiza que se puede entrar en un centro de detención a filmar”. Recordó, además, que “hace dos años que hice La Fortaleza, que es sobre la puerta de entrada a quienes quieren emigrar a Suiza”.

"Vol Spécial se puede ver como su continuación, pues es sobre la puerta de salida”. El director habló sobre el proceso de la película, que constó de “seis meses de observación y dos de rodaje. Durante seis meses fui todos los días al centro casi como un funcionario. Me parecía importante estar dentro del sistema para poder extraer lo máximo posible a la hora de filmar”.

La edición, según Melgar, llevó un año, “porque había que elegir la gente que compondría el metraje final, la que fuera más fuerte y representativa. Fue difícil abandonar a algunos”. Habló también del estilo del film, recalcando que en su film “no hay comentario ni música que marque las emociones que deben sentirse, porque esto quitaría al espectador el poder de pensar por sí mismo”.

Melgar puso el dedo en la llaga, comentando que “tanto los guardias como los detenidos están presos en este sistema. Europa está cerrando sus fronteras y convirtiéndose en una cárcel por el tema de la inmigración”. Además de hablar sobre las inhumanas condiciones de algunos centros (el que vemos en el film es un “centro modelo”), Melgar habló sobre la paradójica condición de los guardias (que son voluntarios, muchos de ellos refugiados), “cuyo discurso es que es mejor que estemos nosotros aquí que otros”. Lo interesante es que todos dicen “sólo hago mi trabajo lo mejor que puedo”, y ésa es la cadena que les ata”.

Fue inevitable hablar del revuelo generado en Suiza por la película (Melgar confiesa que allí se le tacha de “terrorista de extrema izquierda”), y de la virulenta reacción de la extrema derecha a la realidad que refleja.

Habló también de la parcialidad de los medios que en Suiza “son propiedad de altos financieros que también financian a la extrema derecha”, y del clima de su país en el que se vive “una guerra sorda contra la inmigración”. Algo que le toca de cerca pues sus padres son inmigrantes españoles y el mismo sufrió la clandestinidad cuando era un niño. Una situación que no puede dejar de comparar con el clima precedente al III Reich, por la intensificación de las medidas anti-inmigración.