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Rueda de prensa con Markus Schleinzer, director de Michael

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Markus Schleinzer
Rueda de prensa con Markus Schleinzer, director de Michael
por Elena Duque
De Austria viene Markus Schleinzer, director de Michael, como de Austria vienen algunos de los casos de secuestros por pederastia más escalofriantes de los últimos tiempos, como el que relata este film. Quizás, por eso, es inevitable preguntar a Schleinzer sobre casos tan sonados como el de Natasha Kampush.

Schleinzer admitió que “una película como ésta podía salir de Austria; es algo que ha pasado mucho. Incluso hay un caso de un orfanato que desde los años sesenta venía funcionando como una especie de prostíbulo. Hubo una mujer que intentó denunciarlo, pero no se le escuchó. La respuesta de las autoridades fue que era algo muy difícil a lo que no querían enfrentarse. La prensa amarillista manipula estos casos para llamar la atención, y yo quería otro enfoque que generara debate y que no fuese sólo entretenimiento”.

Un tema escabroso, con el que Schleinzer admitió que “no tuve ningún dilema moral; yo conozco mis ideas pero no quiero hacer una película desde el lugar de un experto o un moralista. Hablo de gente que tiene un problema, y hay que hablar de ellos porque si no los criminales y las víctimas permanecen invisibles”.

Un tema a tratar de una manera cuidadosa, algo a lo que Schleinzer apuntó “no quería hacer un producto muy consumible. No tiene sentido un final feliz; a veces, sobrevivir no es fácil pues lo que viviste se queda contigo toda la vida”.

El niño protagonista fue otro de los puntos clave de la película. Sobre esto Schleinzer contó que “fue fácil, con el niño. Ahora en los colegios hay psicólogos; eso no lo teníamos nosotros. En mi época los adultos siempre tenían la razón. Es fantástico que los niños ahora sepan más, que haya una educación más abierta y que sea posible hablar con ellos de sexualidad”.

Schleinzer habló también de la mirada que usó para tratar la cuestión: “no quería hacer un cuento de hadas con esto, ni contar con una partitura. Quería hacer una película pura, ni fría ni cálida, que mostrase lo que tiene que mostrar; no decirle a la gente lo que debe pensar”.

Las referencias a Haneke (de quien fuera director de casting), salieron a relucir hablando de Funny Games, demasiado autoconsciente, en opinión de Schleinzer, quien manifestó odiar algunos recursos que emplea su compatriota.