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Una mirada checa al cine español

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carteles checos
En el marco de las celebraciones de su cincuenta aniversario, el Festival Internacional de Cine de Gijón, en colaboración con el Centro Checo, presenta en el Centro Cultural Antiguo Instituto la exposición El Cartel de Cine Checoslovaco, que compila una treintena de carteles, en concreto los dedicados a películas españolas.
El cartel de cine checo es considerado una de las manifestaciones artísticas más relevantes de las artes aplicadas de Europa. Una sensibilidad única que, a lo largo de tres décadas desafió las convenciones habituales que eran prevalentes en el resto de Europa , ya que para la elaboración de los carteles que anunciaban los estrenos en los cines locales, los artistas checos utilizaban a sus propios recursos.

Donde usualmente el cartel se hacían con las herramientas de expresión tradicionales (fotografías de los protagonistas, títulos grandes, dibujo ilustrativo o descriptivo, fotogramas de las películas, etcétera.) heredados de la industria hollywoodense, en Checoslovaquia, a lo largo de treinta años (1959 – 1989), surgieron obras de destacados artistas gráficos y plásticos que no dudaron en experimentar y trabajar con herramientas de expresión modernas; de esta forma, los autores aplicaban técnicas como el collage, fotomontaje, extracciones, ensamblaje. Se inspiraban en el arte informal, el pop art y la fotografía moderna. Igualmente, usaban de modo inventivo la tipografía en los títulos, pegaban y estratificaban unas encima de otras las letras e imágenes recortadas de los libros, revistas, atlas anatómicos o mapas. En sus trabajos aprovechaban su experiencia en artes gráficas e ilustración de libros.

 Para muchos, el trabajo en los carteles de cine representaba el único recurso, ya que no existía un mercado del arte y era difícil exponer en galerías, para acercarse al público. De este modo, los carteles de cine pasaron a ser, gradualmente, la principal manera de poder presentar obras originales de los artistas. Los autores no estaban limitados con ninguna exigencia de cómo debía ser el cartel, así que hasta cierto punto, tenían una gran libertad para su realización, misma que aprovecharon por completo.

En los años 70 y 80 la situación se hizo, desde luego, más complicada, sin embargo la censura intervenía sólo en el ámbito ideológico de los carteles (no podían aparecer, por ejemplo, banderas de los países del oeste, y otros símbolos que fuesen considerados “enemigos” del régimen vigente entonces), si bien la parte expresiva no interesaba. De este modo, los artistas plásticos checos tenían, salvo pequeñas restricciones, las manos libres para realizar los carteles. Muy a menudo surgían hojas gráficas comparables con la creación libre de los autores. Así surgió ése fenómeno de artes plásticas, que es único en el mundo.

Algunos de los filmes cuyas representaciones se exhiben son El ángel exterminador (1963) de Luis Buñuel, Carmen (1985) de Carlos Saura, El abuelo tiene un plan (1975) de Pedro Lazaga, La regenta (1976) de Gonzalo Suárez y El poder del deseo (1977) de Juan Antonio Bardem, entre otras.