Aceptar
Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y servicios de interés.
Al continuar con la navegación, entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

El último travieso de Hollywood

Votos

(Total de votos recibidos 382)

(Puntuación 3,00)

dan mirvish
Dan Mirvish, co-fundador del festival de cine independiente Slamdance, drige la película que clausurará la 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón: Between Us. Basada en una obra de teatro de Joe Hortua sobre dos parejas de amigos que se enfrentan a sus propias críticas, el guión ha sido co-escrito por el propio autor y Mirvish.
¿Como llegaste al material y qué te hizo querer hacerlo?
Mi anterior película, Open House, era un musical que durante un tiempo quiso adaptarse en Broadway, y eso me llevo a contactar a mucha gente que trabaja allí. Les pregunté si tenían alguna obra que se pudiese adaptar y me trajeron unas treinta o cuarenta, de las que me gustaron dos. La primera, un thriller político que me interesaba mucho, era difícil de realizar con un presupuesto bajo. Se titulaba Farragut North y acabó siendo Los idus de marzo, de George Clooney. La otra era Between Us, que había sido un éxito años atrás en el off-Broadway. Me gustó porque hablaba de mi propia situación en la vida, estar casado, tener hijos, tener problemas financieros y tener dudas creativas.

¿Cómo conseguiste a los cuatro protagonistas?
Empezamos a preparar la película en 2008, y la presupuestamos para uno o dos millones… porque nos parecía un número bastante redondo. (Risas) Conseguimos actores que estaban interesados en el proyecto y después la economía de los Estados Unidos se colapsó y allá nos fuimos. Dos años más tarde volvimos a comenzar el proyecto por mucho menos dinero. Una cosa que aprendí de Robert Altman, mi mentor, es que tienes que poner una fecha de inicio de rodaje. Una vez tengas eso vendrá todo lo demás, incluido el reparto. Pero necesitas una fecha de inicio. Al final los actores, sobre todo los que trabajan para televisión, vienen. No quieren dinero, porque ya lo tienen, y sí quieren retos, porque son actores. Taye Diggs fue el primero que tuvimos. Después conseguimos a Julia Stiles. Siempre había estado en nuestra lista de actrices, pero sabíamos que no estaba disponible en esas fechas. Afortunadamente, su manager y su agente eran fans del guión, así que un día me llamaron para decirme que la financiación de la obra de teatro que Julia iba a hacer, que iba a ser su debut en Broadway y que era la razón por la que no podía unirse a nuestro proyecto, había desaparecido, y que si la queríamos ella estaba disponible. Le enviamos el guión y en 24 horas nos contestó que sí. Ése es el secreto, buscar el momento más vulnerable del actor y aprovechar. (Risas) David Harbour había actuado en la obra en Broadway y conocía muy bien al personaje. Y Melissa George se unió en el último minuto y ya en el primer ensayo estuvo impresionante. Su trabajo anterior era muy diferente y creo que fue la mayor sorpresa, sobre todo porque no la habíamos visto hasta que comenzamos.

Así que Robert Altman fue tu mentor.
Sí, Dana Altman fue el productor de mi primera película y es el nieto de Robert Altman. Hemos seguido trabajando desde entonces juntos y Bob siempre nos dio consejos. Él es el que me dijo que el 90% de la dirección era hacer el casting y lo aplicamos mucho en Between Us. También fue un pionero a la hora de trabajar el sonido, fue el primero que les puso micros individuales a los actores y en sus películas el diálogo siempre se superpone, los actores hablan unos sobre otros.

¿Y de dónde nace la idea de crear Slamdance, un festival de cine independiente que tiene lugar en el mismo sitio y exactamente a la vez que Sundance?
Sundance es el único evento nacional de los Estados Unidos que junta a gente de Nueva York, de Los Ángeles y del resto del país. Así que al crear Slamdance les debíamos a nuestros inversores el estar en un lugar y un momento en el que hubiese contactos alrededor. La idea nace de mi experiencia como director con mi primera película. Todo el mundo estaba dispuesto a echarnos un cable siempre y cuando entrásemos en Sundance. Si no, no éramos nadie. Y Sundance ya había dejado atrás ese nicho de primeros directores, se centraba más en segundas o terceras películas. Así que nos juntamos con otros directores debutantes y de cortos, y decidimos hacer Slamdance. También, para ponerlo en contexto, hay que decir que 1995 fue el año en el que Miramax fue comprada por Disney o Fox abrió Fox Searchlight. Hollywood se estaba “comiendo” a las instituciones del cine independiente, especialmente a Sundance. Sin embargo, tenías que estar en Park City. Y decidimos estar nosotros en Park City también. Ya vamos camino de la decimoctava edición. Seguimos manteniendo los mismos criterios, películas de directores debutantes, presupuestos bajos y sin distribución. Un par de películas diferentes se muestran fuera de competición, pero somos muy estrictos con la competición. No tenemos favoritismos, como Sundance. Además hacemos actividades paralelas. Tenemos un campeonato de trineo, lo que yo llamo Sled-off. Park City es un pueblo de estaciones de esquí. Nuestros cineastas, lánguidos y flacos jóvenes, no tienen ni idea de esquiar ni de hacer snowboard, pero cualquier idiota puede ir en trineo. Sin embargo, en la bajada hay una curva que pueden tomar los esquiadores pero no los trineos, y que va a dar a un acantilado. Y no es una buena idea saltarlo. Así que colocamos una fila de otros diez directores de cine que tienen que parar al trineo. Se convierte en un tortazo enorme y normalmente alguien sale herido. Pero ese placaje une mucho a los cineastas, porque se acaban de salvar la vida unos a otros. Sundance no hace nada como eso, no entiendo por qué. (Risas) Siempre los invitamos y nunca vienen, así que siempre ganamos nosotros el Sled-off de Sundance contra Slamdance. Además, el hotel en el que tiene lugar Slamdance tenía una piscina que reconvirtieron en jacuzzi, en el que puedes meter a unas treinta personas. Ahí hacemos un panel con invitados, antiguos participantes de Slamdance u otros cineastas.

Viendo las últimas programaciones de Sundance se ve que se necesita un festival como Slamdance.
Al año siguiente ellos crearon una sección para primeros realizadores, lo cual está muy bien porque abre más puertas a las óperas primas. Lo que me sigue sorprendiendo es que, a pesar de eso, no más de una o dos películas al año coinciden en la pre-selección de ambos
.
Le llaman el niño malo de Hollywood.
¿Ah, sí? (Risas) El New York Times también me llamó el “alegre subversivo”.
Mira, eso suena bien.
Sí, me gusta ser alegre.(Risas) Yo creo que esa fama será porque tengo tendencia a no adherirme al sistema, sea éste el que sea. En la universidad conseguí hacer un largometraje cuando todos hacían cortos, cuando no conseguí entrar en Sundance creamos Slamdance… De hecho, al crear el festival teníamos miedo de si el resto de la industria nos daría la espalda, o si Hollywood nos condenaría al ostracismo, así que le pedimos consejo a Robert Altman. Después de cinco segundos nos dijo: ¡Que les jodan!

Claudia Lorenzo
Palabras clave Festival de Cine, 2012