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Jiri Menzel "a toda máquina"

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jiri menzel
El primer recuerdo se remonta a 1966, cuando Hollywood decide otorgarle el dichoso Oscar que distingue la mejor película extranjera a un modesto título checoslovaco fabulosamente titulado: Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaki), donde con modos de historia menuda se trataba el tema enorme de la resistencia frente a la invasión alemana.
Aquella adaptación de una novela de Bohumil Hrabal era la primera película como director de Jirí Menzel, que en cada uno de los fotogramas había sabido inocular ese misterioso gen centroeuropeo que singulariza las narraciones venidas de la antigua república. El primer gran mérito de Jirí Menzel, sin embargo, se localiza antes: el día en que le expulsan de la academia cinematográfica de Praga. El ser despachado de cualquier escuela es siempre una buena noticia para sacudirse esas restricciones que luego el artista tendrá que ir desaprendiendo, pero el caso es que Menzel iba a ser readmitido gracias a la intervención de uno de sus profesores y, bravo por él, logrará salir de la academia intacto en su rebeldía. Irreductible, sus siguientes trabajos le irán corroborando como una de las voces más personales de su tiempo y llegará a ser considerado primer espada de la Nueva Ola de cine checoslovaco, uno de esos movimientos generacionales donde las fuerzas vivas del arte se concitan para reformular el panorama armados de sátira, vanguardia, heterodoxia y resolución.


A finales de los sesenta, nuestro hombre será uno de los blancos recurrentes de la censura asociada a la Primavera de Praga, que insiste en ponerle palos en las ruedas en respuesta a películas incisivas como Crimen en el teatro (Zlocin v santánu, 1968), que no verá la luz hasta 1990 para ganar un Oso de Oro en el Festival de Berlín. Menzel reconquistará su libertad creativa principiando la década de los 80, años en que persevera en la adaptación de textos de Hrabal como Cutting It Short (Postriziny, 1980), Snowdrop Festival (Slavnosti snezenek, 1983) o Mi dulce pueblecito (Vesnicko má stredisková, 1985).


Refugiado durante un buen tiempo en la calidez del teatro, dejándose ver como actor en títulos de colegas como La petite apocalypse (Costa-Gavras, 1992) y entregando películas que lograrán estreno incluso en nuestro país como Yo serví al rey de Inglaterra (Obsluhoval jsem anglického krále, 2006), Menzel ha llegado al FICX para presentar la fábula intelectual y rijosa que es The Don Juans (2013), permitir que el cierzo le azote la piel y dejar también muy clarito que el humor, la audacia y la exuberancia del vivir son las últimas cosas que se han de perder.