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VALENTÍ FIGUERES: "El proceso de 'Vivir de pie' fue extenuante"

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Por Susana Tejedor
Valentí Figueres es el director de "Vivir de pie. Las guerras de Cipriano Mera", uno de los documentales que compiten en la sección de no ficción y documentales de la 47 y se exhibe en Esbilla.

Historia de un albañil y una grieta. Así empieza y así finaliza el relato. También dice que Cipriano Mera soñó con un mundo nuevo. ¿Cree que realmente lo consiguió?

Cipriano Mera luchó por "Un mundo nuevo" con un nivel de compromiso y coherencia que, en los días que corren hoy, es muy difícil de entender. El deseo de saber, de leer, fue uno de los motores que impulsaron a una generación muy extensa del movimiento obrero a principios del siglo XX. Cipriano es un paradigma de ese afán de saber frente al que se levantaban los deseos de poder (Hitler, Franco, Mussolini, Stalin) contra los que él siempre se enfrentó. Fue una lucha encarnizada entre la voluntad de saber y la voluntad de poder. Cipriano fue uno más en la cadena de portadores de "La idea": los ideales de justicia social, de amor a la naturaleza, de la libertad como llave que abre la puerta a la felicidad de todos. Lo más singular de las ideas anarquistas, del movimiento libertario es que muchos a los que hemos entrevistado creen que nunca verán el anarquismo en la realidad, pero nos decían: "las personas mueren pero las ideas perviven". Las ideas se cuelan en la sociedad. La sanidad pública, la cobertura por desempleo, la educación universal y gratuita, derecho al aborto,... De ahí surgió nuestro concepto de que las ideas fluyen a través de los muros, de las épocas, de los sistemas sociales. Las ideas aprovechan las grietas que de vez en cuando se producen en el muro de la Historia y afloran a través de ellas para avanzar, para hacerse presentes en la sociedad. Cipriano tuvo la suerte de ser testigo y protagonista de tres grietas históricas: los hechos de 1917-Revolución Rusa en Madrid, la Guerra Civil en 1936 y Mayo del 68 en París. Por eso decíamos que es la historia de un albañil y una grieta, una grieta en el muro de la Historia. La vez que estuvo más cerca de vivirlo fue en los primeros meses de la guerra Civil en1936 hasta mayo de 37. Fue su "instante de luz cegadora que todos los que lo vivieron nunca podrían olvidar". El corto verano de la anarquía.

En "Vivir de pie..." utiliza el blanco y negro, el color y el sepia para las imágenes de los distintos momentos que se narran.

Nos propusimos construir una forma de narración que cabalgase entre las fronteras del documental y la ficción. Visualmente queríamos que el ojo del espectador fluyese entre las informaciones-vasos comunicantes en la propia pantalla: de una pantalla partida con una imagen de viaje lateral a una home movie de los 70 francesa, a una imagen de un libro en llamas, un entrevistado que cuenta, ... y que esa pantalla formase cuadros de significado completo, de emociones densas. Tomamos como ejemplo la pintura de Mondrian y sus emociones por rectángulos de color. Así Vivir de pie es como un enorme muro fílmico en movimiento de pequeñas sensaciones que se unen en emociones más complejas en la pantalla completa, en la secuencia, en el grupo de secuencias,... hasta formar la emoción final: la historia vivida de Cipriano como un mosaico de vidas que dibujan la de Mera.

La labor de documentación es tremenda. ¿Cómo fue el proceso de recopilación de datos?

Tremenda, inmensa e inacabada. Es una cosa curiosa: Helena Sánchez, coguionista y codirectora de Vivir de pie y yo hemos construido solitariamente toda la película hasta casi el final del proceso. Los primeros años desde el 2003 hasta el 2008, fuimos entrevistando a los protagonistas de la historia, casi por imperativo físico: se nos morían, tenían una edad que los hacia frágiles y en un invierno inclemente desaparecían... Tuvimos que rodar a contrarreloj muchas entrevistas y así fuimos construyendo el mapa de la historia vital de Cipriano con personajes que lo habían conocido directamente. Eso era importante para nosotros: tenían que haber coincidido con él y haber vivido algo con él. De esta forma, Cipriano se nos fue haciendo real, humano. Sobre Cipriano casi no existía información. Era el albañil-general-albañil y después todo eran rumores, alguna foto, algún recorte de periódico... No se sabía si la familia estaba viva y ni dónde vivía. A partir de recoger retazos de información de gente del movimiento libertario fuimos haciendo camino: pieza a pieza, ladrillo a ladrillo, certeza a certeza fuimos levantando el edificio de su vida. Con nuestra pequeña productora "Los sueños de la hormiga roja" el proceso ha durado cinco años y fue extenuante.

Contó con la colaboración de muchas personas: anarquistas, escritores, investigadores, miembros de las juventudes libertarias, amigos y parientes. También de instituciones de diferentes países. Supongo que otras muchas declinaron su participación.

No, la verdad es que la colaboración ha sido desinteresada: muchos sentían que estaban haciendo algo muy importante, sobre todo los que conocieron a Cipriano, era como rescatar una memoria olvidada, injustamente olvidada. Recuerdo que muchos lloraron cuando les entrevistamos al recordar los hechos y la figura de Cipriano. Nadie se había interesado por ese albañil de las calles de París que hasta los 73 años estuvo en el tajo y que tuvieron que bajarlo físicamente del andamio. Cuando les preguntábamos se emocionaban, era una sensación colectiva de alivio, de estar curando una herida porque alguien se acordaba de Cipriano, el albañil de la utopía. Fue una experiencia emocionante. Al final participaron 85 archivos de todo el mundo, entrevistamos a 83 protagonistas de la historia, nos ayudaron cientos de personas anónimas... pero, sobre todo, lo verdaderamente difícil fue seleccionar ese cinco por ciento de todo el material que es con lo que hemos hecho Vivir de pie.

Usted dirige el documental. Participa en el guión. Incluso realiza locución. Le gusta tenerlo todo controlado.

En realidad, ha sido por falta de recursos económicos. El proyecto siempre iba por delante de nosotros y tuvimos que hacerlo todo: desde las entrevistas, la producción, la locución, los plannings de rodaje, la cámara, las localizaciones,... Sólo éramos dos y por eso el proyecto duró tanto tiempo. Para la maduración del guión y de la investigación ha sido positivo, ha creado capas de significado, una complejidad de la mirada que es beneficiosa para Vivir de pie como obra fílmica, como un palimpsesto fílmico. Realmente ha sido un binomio entre Helena Sánchez y yo para llevar a cabo ese pensamiento complejo que es Vivir de pie. Cada uno hemos sido espejo del otro, crítico férreo y amigo inquebrantable para que el trabajo fuese un gran portador de ideas y emociones. Estamos contentos después de estos cinco años que ahora se haga la première en el Festival Internacional de Cine de Gijón y que se estrene en España en salas a partir del viernes 4 de Diciembre.

¿Por qué quiso rescatar la figura de Cipriano Mera?

Vivir de pie rescata la memoria soterrada, olvidada de aquellos que fueron eternos perdedores de todas las batallas. Explora la personalidad de Cipriano Mera, los ideales y hechos de una época que hicieron de su vida una gran aventura de la utopía y de él un protagonista privilegiado del viaje de la Historia. Cipriano, pese a todos los condicionamientos con los que había nacido, fue un hombre libre que se negó a morir de pie o a vivir de rodillas. Eligió Vivir de pie. Vivir de pie narra a través de documentos inéditos la odisea de un trapero y cazador furtivo que se hizo albañil sindicado en la UGT en 1913 y se convirtió en revolucionario y hombre de acción de la CNT en 1922. Es la vida del albañil que mandó el IV Cuerpo de Ejército en la Guerra Civil y venció a los generales italianos en la Batalla de Guadalajara; y del General que retomó la paleta de albañil pero mantuvo su objetivo: matar a Franco. También es la historia desconocida de un camarero, de un sastre, de un ferroviario,.. que en sus dobles vidas eran El Viejo, La Loba, El Fraile, El Inglés,...; la vida de aquellos que enarbolaron las banderas de la Libertad y osaron soñar con "Un mundo nuevo".


¿Ha llegado a entender su personalidad y su forma de vivir?

Lo hemos intentado con todo el alma y esperamos que se refleje en el largometraje. Quisimos adentrarnos en el mundo interior del protagonista a través de su mirada. Su forma de vivir fue fruto de una época y de una voluntad inquebrantable para liberarse. Hoy hemos olvidado que el movimiento obrero a principios de siglo XX se autoliberó dotándose de mecanismos que les hicieran avanzar: construyeron bibliotecas, ateneos, círculos científicos, guarderías, orfanatos,... Era otro mundo con otros valores. La infancia del movimiento obrero fue feliz.

Pese a todo, ¿cree que llegó a ser un hombre libre o le faltó un mes, justo para ver muerto al dictador Franco?

Cipriano siempre fue un hombre libre que hubo que luchar por cada palmo de su vida, por cada cosa que amó. Cipriano, el Viejo, Cipri, siempre fue un hombre libre que siguió su camino de rebeldías contra propios y extraños. Para los viejos anarquistas no tenía sentido elegir entre morir de pie o vivir de rodillas, sabían que otro mundo era posible, que se podía tener "el todo". La única elección posible era, sin duda alguna, Vivir de pie.