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La luz de Weerasethakul, los recuerdos de Apichatpong

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Con el título de el cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul impartió esta mañana una clase magistral en que, a la vez que recordaba sus orígenes y repasaba la historia de su país, fue desgranando algunas claves de sus veinte años de trayectoria para finalizar instando a todos los partipantes a coger una cámara y grabar “cuestionando lo que ven en todo momento”.
La luz y los recuerdos

Presentado por el director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas, Luis Miranda, como “el bing bang más tremendo del cine reciente”, el autor de películas comoTropical MaladyoUncle Boonmee Who Can Recall His Past Livescomenzó su disertación presentando al niño que se crió en un hospital jugando con el microscopio de sus padres médicos, descubriendo así su fascinación por la luz y las sombras, y así dio paso a analizar su producción centrándose especialmente en las instalaciones y algunos de sus trabajos aún inéditos.

Weerasethakul explicó cómo la idiosincrasia de su país ha influido en su manera de entender el cine y la propia naturaleza humana, en constante proceso de cambio, le ha llevado a intentar influir en el futuro a base de modificar los recuerdos a través del objetivo de la cámara. “El proceso de creación es casi más interesante para mí que la obra acabada, porque durante el proceso de creación nos cuestionamos las intenciones que tenemos a la hora de escoger determinado encuadre o plano. Lo que supone esa decisión en la forma de presentar la realidad, me recuerda al funcionamiento de la mente, donde la memoria no tiene encuadre cuando adquirimos los recuerdos pero nosotros siempre tratamos de dárselos después. Así que la cámara nos recuerda nuestra naturaleza”.

Asimismo, recordó que Tailandia sufrió su último golpe de estado en mayo de 2014 y desde entonces viven una dictadura que ha prohibido cualquier acción crítica, incluidos algunos libros. “No hay mejor momento para cerrar los ojos en busca de una realidad mejor”, dijo tras señalar cómo en su región abundan los monjes dedicados a la meditación que, con los ojos cerrados, aseguran haber tenido visiones absolutamente únicas. “Tratan de conectar algo que se escape de la vida cotidiana. Y para mí lo más importante es que para lograr esa trascendencia hay que hacerlo con los ojos cerrados”

Palabras clave Festival de Cine, 2015