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ANIMAFICX DESCUBRE LAS NUEVAS RUTAS ARTÍSTICAS DE MAESTROS Y NUEVOS TALENTOS

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tortuga
Gijón cuenta con los últimos trabajos de Bill Plympton, Sébastian Laudenbach o del tándem Dudok de Wit-Ghibli
AnimaFICX sigue tomando el pulso a este arte con una meticulosa selección que sintetiza los distintos caminos explorados tanto por maestros de la animación como por nuevos talentos. En la 54 edición del FICX, esta sección competitiva sigue manteniendo el espíritu híbrido de su origen, pero redundando en las nuevas posibilidades técnicas y narrativas de un formato que no entiende de límites y que en cada edición atrae a más público a Gijón. Este año concursarán en AnimaFICX siete títulos: desde la más reciente producción del estudio Ghibli a lo último de un gurú indie como Bill Plympton.
En la 5ª edición de AnimaFICX competirán películas de línea vanguardista, universos gráficos de trazo crudo o delicado, inequívocos homenajes estéticos, 2D, rotoscopia… Historias que salen de la imaginación de escritores del XVIII o de la crónica más negra del XX, relatos que indagan en inquietudes vitales como la muerte o la lucha por la propia identidad cultural. Por eso esta sección es una gran oportunidad para descubrir las rutas más nuevas que directores y artistas están abriendo en el mundo de la animación, estilo que, además, estará presente en el resto de la programación de la 54, en secciones como Enfants Terribles (Savva, Blinky Bill, The Movie y Molly Monster), Géneros Mutantes (Seoul Station) y Gran Angular (Ma vie de Courgette).

El jurado de la 5ª edición de AnimaFICX estará formado por la realizadora rumana Anca Damian, la directora española Isabel Herguera y el ilustrador y director japonés Fumio Obata.


La competición

Revengeance
, de Bill Plympton y Jim Lujan. El concurso vuelve a contar con el rey de la animación indie (Cheatin’ triunfó en AnimaFICX en 2013) y director al que Gijón le dedicó una retrospectiva en su 52 edición. En esta ocasión, sus seguidores tendrán la oportunidad de ver su primera película co-dirigida con el animador Jim Lujan. Este tándem creativo presenta una historia de un cazarrecompensas que se apoya en el código negro clásico de Chandler y en títulos como El Gran Lebowski o Pulp Fiction, y en la que no faltan pandillas de moteros, polis corruptos y sed de sangre. Y todos a través de dibujos crudos y cargados de simbolismos. Plympton, que ha visto reconocido su talento con una Palma de Oro en Cannes y en festivales como Annecy, Fantasporto o Sitges, y Lujan dirigieron esta película con ayuda del cada vez más necesario micromecenazgo (lograron más de 90.000$). Como curiosidad: Jim Lujan puso voz a la mayor parte de los personajes de esta venganza animada.

La Tortue Rouge, de Michaël Dudok de Wit. El FICX vuelve a contar con una producción de la factoría Ghibli que enamora allí por donde pasa. Premio Especial del Jurado en el último Un Certain Regard de Cannes, esta película sutil y hermosa nos arrastra a una isla desierta a la vez que a su protagonista, un náufrago cuya historia tejieron entre el oscarizado Dudok y la guionista Pascale Ferran. Muda, poética y con colores magníficos, La Tortue Rouge es la primera película de un director no japonés coproducida por Ghibli: Hayao Miyazaki se fijó en este director holandés por la premiada Padre e hija (por la que logró un Oscar, un Bafta…). Llegar a este trabajo conjunto fue cuestión de (poco) tiempo. Juntos han compuesto una cinta deliciosa repleta de planos sublimes, al más puro estilo del estudio japonés, y momentos delicados, líricos, inolvidables. Algún crítico ha dicho que La Tortue Rouge ya es un clásico de la animación.

The Girl Without Hands, de Sébastian Laudenbach. Algún crítico escribió tras ver esta película minimalista que es uno de los más bellos descubrimientos del año. Basado en uno de los cuentos menos conocidos de los hermanos Grimm, La niña sin manos es un trabajo de animación entre la estampa y el teatro de sombras, tintado de poesía, con un uso fauvista del color, manchas delicadas y expresivas rayas que recuerdan la caligrafía japonesa. En su primer largometraje de animación, Laudenbach no edulcora la crueldad de los hermanos Wilhelm y Jacob, dejando que observemos un mundo que permite a los padres ser verdugos de sus hijos. Pero lo hace con gran sensibilidad, a la que colabora la exquisita banda sonora compuesta por Olivier Mellano.

Tower, de Keith Maitland. Este documental animado llega a Gijón con varios premios internacionales (Dallas, SXSW). El director reconstruye la matanza ocurrida en la Universidad de Texas en 1966, pero lo hace desde los testimonios de siete testigos. Los recuerdos de los supervivientes marcan la película, dejando a un lado los motivos que tuvo el estudiante de Ingeniería Charles Whitman para asesinar a 14 personas y herir a otras 32. El resultado es un documental reflexivo y tenso en que funde suspense e investigación periodística.

Window Horses, de Ann Marie Fleming. Esta directora canadiense encontró en la actriz Sandra Oh (Globo de Oro por Anatomía de Grey) la colaboradora necesaria en la producción de la historia de una poetisa canadiense, de padre iraní y madre china, que viaja a Irán para participar en un festival de poesía. El micromecenazgo hizo posible esta aventura animada que defiende la importancia de ser curioso, el amor a la familia y a la propia cultura y la pasión artística. Una docena de animadores participaron en este largometraje premiado en Toronto y Montreal para que quedaran diferenciadas las distintas culturas, filosofías, épocas y poemas que se asoman a esta ventana.

In This Corner of The World, de Sunao Katabuchi. Una semana después de su estreno en las salas japonesas, competirá en el FICX esta película basada en el manga homónimo de Fumiyo Kono que cuenta la historia de una joven que inicia su vida de casada en un pueblo de la prefectura de Hiroshima en la década de los cuarenta. No es el primer título de anime que se acerca a la devastación atómica sufrida por la ciudad el 6 de agosto de 1945, pero sí es la primera que tiene un mensaje positivo y edificante porque, según explica el propio Katabuchi, la vida cotidiana continúa incluso en tiempo de guerra. Con sus dos anteriores largometrajes, este director consiguió distinciones en festivales como el Tokio Anime y los aficionados le conocen por su faceta de guionista en series como Black Lagoon.

Manang Biring, de Carl Joseph Papa. Esta película es la primera de animación rotoscópica hecha en Filipinas. Papa enfoca a una enferma terminal que ya ha aceptado su fallecimiento inminente, pero le insufla un poco más de vida, la suficiente para pasar con su hija y nieto una última Navidad. Este director sigue explorando su fascinación por el mundo de los ancianos (que plasmó en su primer corto con animación de plastilina) y reconoce influencias como Michael Haneke y Woody Allen.