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Cine de Estreno en Gijón Sur - Abril/Mayo 2010

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(Puntuación 3,00)

montajemayo
Los sábados a las 20:30 horas - Precio: 3 Euros

29 de mayo de 2010

CANINO (KINODONTAS)
Nacionalidad : Grecia
Año: 2009
Duración: 96 mins
Dirección: Giorgos Lanthimos
Guión: Efthymis Filippou, Giorgos Lanthimos
Intérpretes: Anna Kalaitzidou, Christos Stergioglou, Mary Tsoni,
Michelle Valley,Aggeliki Papoulia, Hristos Passalis
Fotografía: Thimios Bakatatakis
Montaje: Giorgos Mavropsaridis

Festivales y Premios
Cannes Mejor Película sección "Un Certain Regard", Mejor Película Festival de Estoril,
Premio Director Revelación Festival de Sitges.

Sinopsis
Un padre, la madre y sus tres hijos viven en una mansión a las afueras de una ciudad. Hay un cercado muy alto que rodea la casa, y los chicos nunca han salido de ella. Están siendo educados, entretenidos, aburridos y ejercitados con los métodos que sus padres juzgan apropiados, sin ninguna influencia del mundo exterior. Creen que los aviones que pasan volando son juguetes, o que el mar es un tipo de silla forrada de cuero. La única persona a la que se le permite entrar en la casa es Christine, que trabaja como guardia de seguridad en la fábrica del padre. Éste le hace visitar la casa para saciar las necesidades sexuales del hijo.

La historia de un padre que junto a sus esposa mantienen aislados a sus tres hijos del mundo real, en una urbanización a las afueras de la ciudad. Construyen una gran mentira, una gran ficción y elaboran un lenguaje absurdo, el delirio de un universo doméstico. Los padres dibujan una gran infamia obsesivamente elaborada y hacen creer a los tres hijos que los aviones aterrizan en el jardín, que más allá de la alambrada está poblado de enemigos y que los zombis son margaritas que brotan en la primavera. Inventan un lenguaje y un diccionario nuevo, juegos y bailes para mantenerles narcotizados en la casa, tan sólo una joven que no es de la familia accede al hogar para solucionar las pulsiones sexuales del joven hijo.

Quizá la película más novedosa de las proyectadas en Cannes 2009, sustentada por las piedras de los autores clásicos sobre el espacio de hoy: los temas de la tragedia griega y sus mitos. Es la representación de la mentira, el dibujo de una ficción que suplanta a la historia, a la religión y quebranta las leyes de la moral, entendida moral como un código de costumbres y de hábitos. Apasionante construcción escénica del espacio de un loco cuyo objetivo es la sumisión de los hijos para cumplir el sueño de su egolatría: decidir sobre los unos y sobre los otros. Si Kant presupone que el hombre es libre porque de no serlo no tendría sentido ni la norma ni las leyes, este aspirante a dios, precisamente lo primero que hace es privar a sus hijos de la libertad y del lenguaje, no podrán abandonar la casa y sin lenguaje no podrán elaborar la escapada, la huida, la estrategia, el discurso, la libertad.

Tremenda negación de la praxis, todo un ejercicio inteligente que por extensión (de la casa al imperio, del imperio quizá a la gran nación o a la aldea global todo un paso) podría situarnos sobre un territorio que tiene un contestario, alguien que lo está señalando, que nos está advirtiendo de estos dioses del siglo XXI: Michael Haneke sería la respuesta a la bufa, peligrosa y trágica locura de este Edipo, aspirante a dios. Javier Tolentino en www.rtve.es

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PELÍCULAS YA PROYECTADAS EN ESTE PERÍODO:

10 de abril de 2010

PETIT INDI
Año 2008
Duración: 92 min.
Nacionalidad: España
Dirección Marc Recha
Guión: Marc Recha, Jerôme Vidal
Intérpretes: Marc Soto, Eulàlia Ramón, Sergi López, Eduardo Noriega, Pere Subirana
Fotografía: Hélène Louvart
Montaje: Nelly Quettier

Sinopsis
Arnau es un joven que vive en su imaginario de papel, inmerso en su frágil realidad, viaja inconscientemente hacia la deriva. Sus compañeros de viaje son unos cuantos pájaros cantores: pinzones, verderones, pardillos y un jilguero que es la esperanza de su vida. Ningún otro canta como él, gracias a muchas horas de trabajo paciente y minucioso adiestramiento. Sin embargo, Arnau vive apenas sin respirar porque algo mucho más intenso le devora el corazón. Su madre está en la cárcel de Vad-Ras a la espera de juicio, y las cosas no mejoran. Así que este chaval que vive con su hermana Sole en un barrio de Barcelona en plena transformación, que sueña despierto pasando las tardes con su hermano Sergi, que se va con su tío Ramón al canódromo de la Meridiana; elabora un plan para sacar a su madre del agobio. Esta decisión lo catapultará hacia una dura realidad. Indi (2009) parece emerger de algún lugar inconcreto situado entre el cine de Robert Bresson y la pintura de Paul Klee.

Una sensibilidad que se torna tanto o más espectacular en el modo como Recha filma la relación del adolescente con los animales. El cineasta consigue transmitir la intensidad de la intimidad que puede llegar a construirse entre una persona humana y los animales con los que convive al tiempo que a través de la visualización de esta relación puede canalizar los sentimientos contradictorios del adolescente: del afecto al odio, pasando por la rabia o la ira. La secuencia en la cual Arnau venga la muerte del jilguero en manos del zorro, muestra no solamente que el trayecto hacia la madurez ha llegado a su fin, sino como el adolescente debe enfrentarse al dolor que provoca abandonar la inocencia.

La mirada sensible de Recha vuelve a erigir en verdadero protagonista de la historia que narra a este paisaje frágil y en constante transformación donde conviven los restos de una vida rural con la construcción de una nueva civilización urbana e industrial. En este contexto, Recha teje el drama de un adolescente tímido e introvertido que vive con incredulidad el encarcelamiento de su madre y que urde un plan para liberarla acompañado de un jilguero y un zorro, a quien ha salvado de la muerte tras sanarlo después de haberlo recogido herido en el interpretado por el debutante Marc Soto, se verá obligado a enfrentarse con el mundo hostil de los adultos, hasta el momento desconocido para él. De este modo, la película de Recha nos habla, en realidad, del difícil tránsito hacia la madurez, haciendo visible los miedos y las frustraciones que se generan durante el trayecto sin renunciar al hieratismo que caracteriza las interpretaciones de los actores en sus películas. Como en Bresson, los rostros de sus personajes hablan aún sin expresarse, construyendo un poderoso mundo interior en un impresionante fuera de campo. El mismo que habíamos observado en Pau y su hermano (Pau i el seu germà, 2001) o El árbol de las cerezas (L'arbre de les cireres, 1998).

Más allá de esta tensión emocional que permanece en off y que hiere no solamente al espectador sino al propio cine, Petit indi es la confirmación de que Recha es probablemente uno de los paisajistas más interesantes del cine contemporáneo cuya precisión es capaz de capturar no solamente en imágenes sino en sonidos. El cineasta pone todos los elementos del cine a disposición de la construcción cinematográfica del paisaje que desea capturar de tal modo que el barrio periférico de Vallbona parece haber sido extraído en esencia y transferido a la película con todo lujo de detalles, tanto visuales como sonoros. En Petit indi tan importante es el detalle de la casa donde vive Arnau como el sonido del canto del jilguero. Ambos contribuyen a dibujar el espacio habitado por el protagonista en todas sus dimensiones incluyendo la emocional. La fijación de Recha por el paisaje le obligó a reescribir el guión en varias ocasiones puesto que el proyecto de Petit indi empezó a gestarse en 2004 y durante los últimos cuatro años el barrio sufrió grandes transformaciones. Recha quiso incorporar estas mutaciones a la historia y tratar al paisaje como un actor que no permanece inmutable, sino que evoluciona, cambia, envejece e incluso le salen arrugas nuevas que muestran la erosión del tiempo en su rostro.

Es precisamente en esta ambigüedad donde reside la enorme belleza de una película que parece perseguir los sabios postulados que Bresson escribió en sus Notas sobre el cinematógrafo (Notes sur le cinematographe) con una precisión francamente inusual. Hacer visible lo invisible, mostrar el dolor del niño cuando deja de serlo, del mismo modo que saber filmar el viento para convertirlo en cine. "Para filmar el viento invisible", escribió Bresson, graba hojas del árbol moviéndose". Anna Petrus, Miradas de Cine nº 94, enero 2010

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17 de abril de 2010

EL DÍA EN EL QUE DIOS SE FUE DE VIAJE
Año: 2009
Nacionalidad : Bélgica, Francia
Duración: 100 mins
Dirección y guión: Philippe Van Leeuw
Intérpretes : Ruth Nirere, Afazali Dewaele, Lola Tuyaerts
Festivales y Premios
Premio "Descubrimiento" del Festival de Namur, Festival de San Sebastián ZABALTEGUI,
Festival de Bratislava.
PREESTRENO ANTES DE SU LLEGADA A LAS SALAS COMERCIALES ESPAÑOLAS

Sinopsis
Ruanda, abril de 1994. Durante los primeros días del genocidio, los occidentales huyen del país. Antes de ser evacuados, una familia belga encuentra un escondite para Jacqueline, su joven niñera, en el ático. A pesar del horror que está teniendo lugar fuera, Jacqueline abandona su escondite para encontrar el camino de vuelta a su pueblo y sus hijos hasta encontrar sus cuerpos sin vida entre los cadáveres. Expulsada de su hogar y su pueblo, cazada como un animal, busca refugio en el bosque.

Desde que por primera vez vi las imágenes de los campos de concentración nazis, he querido entender cómo la víctima puede sucumbir a la aniquilación de su instinto de supervivencia. ¿Cómo el verdugo puede llegar a hacer la vista gorda a los obstáculos de la moral de una sociedad? Cómo toda una población puede convertirse en cómplice de semejante atrocidad.

La tragedia de Rwanda me dio una respuesta a la tercera cuestión, la cuestión del testigo pasivo. Fui testigo de la masacre que duró casi tres meses, junto con toda la humanidad. Y como la mayoría de nosotros,me encontré impotente e incapaz de actuar. Finalmente entendí que uno puede saberlo y verlo, e incluso permitir que suceda. Después, traté de encontrar la manera de expresar mi solidaridad y mi compasión por las víctimas y los supervivientes.

Este proyecto de película nació del deseo de custodiary transmitir la pervivencia de esa memoria. Quería que la película estuviera completamente dedicada a los supervivientes. Interesarme por los asesinos, tratar de saber cómo estos hombres fueron capaces de caer en la tentación de un exterminio, sin importar si ejecutaron un plan inhumano, racional o se trató de un mero acto de locura colectiva, pero reclamaba un intento de reinsertarlos en un mundo humano. Esta película no es un intento de reconstruir el genocidio. Está inspirada en una historia real. En abril de 1994, algunos de mis amigos regresaron de Rwanda tras la evacuación de emergencia, al igual que hicieron todos los extranjeros en Rwanda. Antes de irse escondieron a Jacqueline, la niñera rwandesa de sus hijos, en el desván de su casa de Kigali, con la esperanza de que escapara de la masacre. Nunca más supieron qué fue de ella.

Estoy obsesionado con esa historia y por el hecho de que nadie sabe si Jacqueline sobrevivió.He decidido contar su historia personal a través de la tragedia del genocidio de Rwanda, porque me ayuda a pensar que está viva.

En El dia en que Dios se fue de viaje no sabemos nada de Jacqueline, la joven niñera tutsi escondida en el techo. La esperanza de salvar a sus hijos le permite sobreponerse al miedo y liberar el instinto de supervivencia que tiene en su interior. La historia narrada en la película sigue los sucesos que tiene que soportar. La película no necesita saber más allá de comprender la situación en la que se encuentra. La forma en que el genocidio parece distanciarse poco a poco, no es fruto de la realidad, sino consecuencia del umbral de tolerancia de Jacqueline frente a lo que la rodea. Esto revela cómo poco a poco se adapta a la situación. Philippe Van Leeuw

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24 abril de 2010
PRESENTACIÓN DE LA PELÍCULA Y COLOQUIO

ICH BIN ENRICH MARCO
Año: 2009
Nacionalidad: España
Duración: 90 mins
Dirección y guión: Santiago Fillol y Lucas Vermal

Festivales y Premios
Festival de Las Palmas de Gran Canaria (Sección Oficial), Festival de Locarno (Sección Ici et ailleurs), Festival de San Sebastián (Sección Made in Spain)

Sinopsis
El ex presidente de la principal asociación española de deportados, Enric Marco, emprende un viaje desmitificador hacia su pasado, un viaje en coche a Alemania. Dos años antes, un historiador demostró que Enric Marco no era el resistente que decía ser y que las experiencias del campo de concentración relatadas durante años en televisión eran inventadas. Ahora, Marco recorre el mismo trayecto que hizo en tren en 1941 a bordo de un convoy de trabajadores enviados por Franco a Hitler, en plena Guerra Mundial. Ese viaje, que debe conducirlo al penal de Kiel, donde pasó un año acusado de actividades de propaganda comunista, antes de ser absuelto y regresar a España, se cruza en varios puntos con el viaje imaginario que tantas veces contó: su viaje desde la resistencia francesa a los campos de concentración en trenes de ganado —el mismo destino que sufrieron miles de republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil. Casi fatalmente, el viaje termina en el campo de concentración de Flossenbürg: ese lugar que nunca pisó durante la guerra; ese lugar donde se forjó a sí mismo como el superviviente que no logra dejar atrás.

El relato es sobradamente conocido. Enric Marco, presidente de la principal asociación española de deportados en la II Guerra Mundial, Amical Mathausen, divulgador de la memoria del sufrimiento padecido por tantos cautivos en la guerra, jamás había estado en los lugares descritos en sus elocuentes parlamentos. Marco (Barcelona, 1921), aunque convicto en la Alemania nazi por actividad antifascista y detenido por la Gestapo, ni siquiera había sido prisionero del campo de concentración de Flossenbürg, lugar del que había ofrecido detallados y convincentes relatos. La impostura descubierta y revelada en mayo de 2005 por el historiador Benito Bermejo consintió en ese momento varios análisis. Entre las muchas reflexiones –circularon artículos de un amplio espectro de columnistas, de Mario Vargas Llosa ("Espantoso y genial") a Pilar Rahola-, uno de los textos publicados comparaba a Marco con el personaje central de la película de Roberto Rossellini El general de la Rovere (1959), un delincuente encarcelado (Vittorio de Sica) que remataba por creerse sus delirios, alcanzando en su conducta connotaciones heroicas.

Pero Marco, actor-narrador a tiempo completo, no delira, sino que se somete con todas las consecuencias al personaje creado. Después de un prólogo elaborado fundamentalmente a través de material de archivo que nos introduce en el fraude desenmascarado, un mapa trazado en pantalla, previo a los créditos, nos conduce al tiempo presente, donde Marco, junto a los autores, viaja en coche a Alemania rememorando las rutas de 1941. La tentativa de penetrar ese mapa escinde en dos vías su búsqueda: lo vivido y la reafirmación de la labor ejercida, estableciendo una síntesis donde la memoria real es anulada por la construcción. Narrador por momentos memorable, la verbalización, la fisicidad acogida en el encuadre o la progresiva pérdida de seguridad ocasionan derivaciones productivas dentro del estudio exhaustivo realizado sobre él. La cámara que lo acapara, la actuación y la interacción entre sujeto filmado y autores, la fascinación que desprenden los resultados (óptimos e innegables) de su labor divulgativa e histórica, así como de su conducta, parecen apelar y desarrollando una turba de relatos entrecruzados y niveles narrativos que remiten a la búsqueda de una identidad (las derivaciones del comportamiento de un impostor, la construcción de su (auto/retrato), al tiempo que el recorrido se erige en penitencia, deseo cumplido, necesaria catarsis.

El bloque de secuencias en el que Enric Marco visita la cárcel de Kiel es explícito. Estremecedor, el recuerdo parece suplido por la invención –el horror no precisa de representación, como tantas veces se han encargado de recordarnos- e intuimos la tragedia del Marco ad aeternum víctima de su condición. Su bigote teñido, la pequeña figura, la prosa pausada, esas metáforas selectivas, toda la complejidad de este hombre voluntarioso, preso de las más diversas manifestaciones del ego (mesianismo, victimismo, intuición de la idea de sacrificio) y condenado a recrearse, presenta una sugerente road-movie moral, un víacrucis que concluye -metáfora absoluta y necesaria de ese parpadeo de identidades, no en vano Marco había publicado una autobiografía en 1978 sobre su estadía en tal lugar, Memorias del infierno- en el campo de concentración de Flossenbürg. El protagonista apostilla en un momento determinado un rotundo "Que me juzgue quien pueda", con el que asumimos no sólo el reconocimiento de las consecuencias de su doblez y de esa identidad que parece completarse, sino la idoneidad de la perspectiva adoptada por los cineastas, confluencia de omisión de juicio y complicidad con el sujeto filmado.
José Manuel Sande en Blogs & Docs

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15 de mayo de 2010

HONEYMOONS
Año: 2009
Nacionalidad : Serbia, Albania
Duración: 95 mins
Dirección y guión: Goran Paskaljevic
Intérpretes : Nebojsa Milovanovic, Jelena Trkulja, Petar Bozovic, Lazar Ristovski,
Jozef Shiroka, Mirela Naska, Bujar Lako, Yllka Mujo

Festivales y Premios
Espiga de Oro SEMINCI 2009, Premio del Público Festival de Tesalónica 2009,
Premio del Jurado en el Festival de cinéma européen des Arcs, Festival de Toronto 2009 "Masters", Festival de Venecia "Venice Days", Festival de Pusan, Festival de Rotterdam, Festival de Gotemburgo.

Sinopsis
Con la esperanza de alcanzar una vida mejor, dos parejas abandonan sus respectivos países. Melinda y Nik viajan a Italia desde Albania para poder vivir libremente su relación prohibida. Vera y Marko, por su parte, abandonan Serbia y cruzan Hungría rumbo a Austria. Marko, un violonchelista de notable talento, tiene la oportunidad de entrar en la Orquesta Filarmónica de Viena. Pero al llegar a la frontera, y pese a tener los visados correspondientes, comienzan los problemas. A causa de una serie de desgraciadas coincidencias, son detenidos. La esperanza que habían albergado de materializar sus sueños en Europa —para ellos, la Tierra Prometida— se esfuma. Como tantas veces les sucede a los jóvenes balcánicos, se ven obligados a pagar por los errores de la generación anterior.

Durante la cruel dictadura de Enver Hoxha, que duró cuarenta años, ningún serbio podía viajar a la vecina Albania, sembrada de cientos de miles de bunkers. Hoy, después de los conflictos de Kosovo, son muy pocos los serbios que deciden visitar Albania. Los prejuicios y los malos gobernantes políticos han contribuido a una intolerancia latente entre ambas naciones. Me invitaron inesperadamente a que exhibiera tres de mis películas en Tirana. Se trataba de El polvorín (Cabaret Balkan), Sueño de una noche de invierno, y Los optimistas, la denominada "trilogía serbia". Tengo que reconocer que dudé en ir, pero insistieron tanto que al final decidí viajar a Tirana.

Durante el tiempo que mis películas se exhibieron, el único cine de Tirana se llenó totalmente. Incluso había gente de pie en los pasillos laterales. Hoy sigo recordando con enorme emoción la larguísima ovación del público al final de cada sesión y las preguntas que formularon. Todas fueron increíblemente sinceras, inteligentes y justas y no hicieron ninguna con mala intención. Lo que más me sorprendió fue que el público albano conocía casi todas mis primeras películas a través de copias pirateadas, que era la única forma de conocer películas serbias. En mi primera estancia en Albania, en diciembre de 2006, me reuní con muchos intelectuales que al igual que yo, rechazaban los nacionalismos exacerbados. Descubrí que los albanos y los serbios, a pesar de hablar dos lenguas totalmente distintas, tienen mucho en común, sobre todo el profundo anhelo de ser parte de Europa. Durante las largas conversaciones saboreando un vaso de raki (brandy), nació la idea de unir esfuerzos y hacer una película que yo dirigiría con equipos de ambos países. Una semana después de regresar de Albania, escribí mi primera sinopsis.

El rodaje se desarrolló sin grandes dificultades a pesar de que todos se comunicaban en una mezcla de inglés, francés, italiano... Después de dos meses juntos, las despedidas entre los equipos técnicos serbio y albano fueron muy emotivas, casi melodramáticas. Todo el mundo tenía lágrimas en los ojos. Todos queríamos rodar juntos otra película... y otra más... Hay que subrayar que los actores serbios y albanos no se conocían a pesar de haber trabajado en la misma película. Se vieron por primera vez en el Festival de Cine de Venecia. Goran Pascaljevic

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22 de mayo de 2010

ANDER
2009
Duración: 128 mins
Dirección y guión: Roberto Castón
Intérpretes: Joxean Bengoetxea, Christian Esquivel, Jose Kruz Gurrutxaga,
Pedro Otaegi, Pilar Rodríguez, Leire Ucha

Festivales y Premios
Berlinale 2009 Premio CICAE, Mejor película en Cinespaña de Tolouse, Mejor Película Cinhomo Valladolid.

Sinopsis
Ander nace de la necesidad. Las películas de temática gay, lésbica o transexual empiezan (con cuentagotas) a producirse en el Estado español, pero pocas lo abordan desde una perspectiva claramente social e integradora y ninguna se aleja del mundo urbano, lo que hace pensar, equivocadamente, que ese es el "hábitat" natural de todos los que optan por esta determinada opción sexual. No se han producido películas apenas (en Euskadi ninguna y en el resto del mundo muy pocas) que retraten este tema en sociedades rurales, siempre esquivas al cambio y a menudo amedrentadas por lo diferente.

Cuando desde Berdindu se me ofreció el noble proyecto de escribir el guión de una película de temática gay, lésbica o transexual desde una perspectiva social e integradora cuya acción sucediese en Euskadi, no dudé un segundo en situar la acción en un caserío de la Bizkaia profunda y en centrarlo todo en su absoluto protagonista: Ander, un cuarentón que vive con su madre, viuda hace años, y con su hermana a punto de casarse y abandonar el caserío. Alrededor de Ander nace, crece y se resuelve toda la historia, una historia sencilla y lineal (como el propio protagonista) que se enriquece con las historias de la gente que le rodea. Tanto la trama principal como las subtramas confluyen en un único final, sorprendente para algunos, emotivo para otros, sencillo y natural para mí. Ander es una película de personajes y por tanto de actores. Las relaciones humanas que refleja la película son creíbles en su cierta tosquedad, en general gracias a una sencillez y a una economía de recursos que, espero no equivocarme, le dan gran fuerza.

Existen don niveles de personajes bastante reconocibles y, a decir verdad, el conflicto reside más ahí que en la propia historia de amor (que no está ausente de él): el nivel (o mundo) de los personajes flexibles, aquellos más abiertos, normalmente debido a que han tenido que enfrentarse a más experiencias dolorosas, camino que les ha ayudado a desprenderse de prejuicios; y el otro nivel (o mundo) de los campesinos de toda la vida, habituados a su territorio y a sus valores, crecidos en su pequeñez y descolocados cuando las circunstancias les obligan a la fricción. Aunque, por supuesto, nada es tan blanco ni tan negro, y nada se da por sentado.

Los personajes, repito, son la película. Los demás elementos están supeditados a ellos, y por tanto ayudan sin estorbar. Quisiera destacar el valor simbólico de la posición en la mesa familiar, un toque ajedrecístico sin necesidad de marcar la jerarquía de forma menos elegante; aunque la madre acabe por estallar, inevitablemente, como le corresponde al sistema de valores que representa, y por perder (real y simbólicamente) la partida. El elenco de actores es inmejorable. Josean Bengoetxea se enamoró del papel de Ander en cuanto leyó el guión y yo me enamoré de él en cuanto le ví. Hablar con él de la historia, era como hablar conmigo mismo; tal era el punto de comunión con el proyecto. ... Él me recomendó, y se lo agradezco, a buena parte del elenco euskaldún. Por eso el casting, que yo siempre imaginé largo y complicado, fue cuestión de pocas semanas y de escaso conflicto. Después sólo quedaba conseguir a José, el inmigrante peruano que ayudará en el caserío a raíz del accidente de Ander, y a Reme, la prostituta de la comarca. Con el primero tuvimos suerte de acertar casi a la primera. Christian Esquivel, actor secundario en la serie "Mujeres" y asesino del Che en la última película de Steven Soderbergh, aceptó el papel nada más leerlo. Y eso que José, este personaje tan sencillo y complejo a la vez, del que apenas sabemos nada, pero intuimos tantas cosas, José, repito, es Christian Esquivel y, posiblemente, nadie más que él.

El caso de Reme es bastante curioso. No creí nunca al escribirlo que me iba a salir un personaje tan "extraño" ni tan goloso. Las actrices candidatas, que no fueron pocas, encarnaron en las pruebas a muchas Remes diferentes la una de la otra. ¿Es Reme tan ambigua? ¿No hay acaso en el mundo real prostitutas que son madres abnegadas y amantes esposas, a pesar de que las haya abandonado el marido? ¿Habré ficcionado demasiado este personaje? Las mismas actrices candidatas me respondían que no, que todo lo contrario, que era tan real que podía llegar a ser inverosimil. Y ésto es así con todos los personajes, pero con Reme principalmente. Por eso la actriz que lo encarnase tendría que ser "mi" Reme en algún momento del casting. Aquí sí tardé en decidirme, pero creo qu con Mamen Rivera, actriz gallega con la que ya trabajé en mi primer corto hace más de diez años, no me he equivocado.

Ander es una apuesta en muchos aspectos: temáticos, estéticos, idiomáticos... Los temáticos ya están comentados. En cuanto a los estéticos, Ander pretende ser un documento lo más aproximado a la realidad, pero sin despegarse de los cánones del lenguaje fílmico que han regido con gran acierto el cine clásico. Por último, Ander es una película bilingüe (60% euskera, 40% castellano), porque así lo pedía la historia, porque así es la vida misma, ni más ni menos.

Que la apuesta sea ganadora dependerá de tantos y tantos factores... Pero sobre todo de la respuesta de crítica y público. La suerte está echada. Roberto Castón

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