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Carla Simón: “Para mí el cine y la vida van de la mano”

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22carla
Carla Simón es objeto de uno de los focos de la 55 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón.
De él habló hoy al público en Los Vermús FICX del Toma 3.
Verano 1993 (2017), surgida de la ausencia de sus padres en la infancia, ha situado a Carla Simón en la primera plana de la actualidad. Además de esta película, estos días se proyectan en Gijón sus cortometrajes previos. Uno a uno los fue repasando, comenzando por su debut con Wind (2009), de corte menos narrativo que el resto, que urgió “cuando estaba en California con una beca de intercambio”. Este trabajo es recordado por su creadora como “un ejercicio de libertad absoluta”.

Su formación continuó en la London Film School, origen de cuatro de las piezas que se ven en el FICX. En Stranger (2011), le pidieron un trabajo en blanco y negro y con unos parámetros singulares, que le resultó “útil para aprender”. Para Home (2012) tuvo que basarse en un cuadro de la National Gallery, y durante su gestación “me di cuenta de que mi tema era la familia”. Después de esa revelación y tras la pérdida de su abuelo, Lipstick (2013) se centra en dos hermanos que encuentran el cadáver de su abuela. Así enfrentó sus primeras tomas con niños, a la postre fundamentales en su primer largometraje. “A mí me va la vida con cada cosa que haga, aunque sea un ejercicio para la escuela”, confesó.

De vuelta a su Cataluña natal, el trabajo de graduación en la LFS con Las pequeñas cosas (2015) también tuvo su origen en una experiencia personal: el fallecimiento de su tía con acondroplasia. “Para mí el cine y la vida van de la mano”, asegura. Encontró a Ana Prada, “una actriz con una inteligencia emocional brutal”, y filmó el corto en la casa de sus abuelos, aplazando el proyecto de Verano 1993. En ese punto empezó a pensar cómo poner a su madre en el guion de una película. “Me di cuenta de que no tenía recuerdos sobre ella, sólo cartas que había encontrando”. De este proceso de exploración surgió Llacunes (2016), un cortometraje que no se había mostrado hasta ahora, porque “fue una cosa rápida y personal, pero con toda la exposición derivada del largo decidí enseñarlo”.

Su primera película de larga duración ha sido una de las sensaciones de la temporada en Europa. Para preparar Verano 1993 tuvo que “entender cómo eran las niñas a nivel personal, para ajustarlas a Anna y Frida”, y crear “unas memorias compartidas” entre ambas. Su idea era evocar una vivencia personal que cree “muy distinta a la de la película”. Después de terminar la intensa promoción, Simón tiene algunos proyectos en cartera, y aunque “me apetece irlos desarrollando, nunca sabes qué puede ir primero”.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine