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Eusebio Mayalde: “Es necesario que el cine haga caso a cómo se contaban las cosas antes”

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zaniki
Zaniki es uno de los largometrajes españoles que compiten este año en la Sección Oficial del 56 FICX.


La película se centra en la actividad de un grupo de folklore familiar salmantino, los Mayalde, vehículo transmisor de la historia y la tradición de su región. El interés del director Gabriel Velázquez, que volvía a Gijón siete años después de Iceberg (Mención Especial del Jurado del 49 FICX), comenzó porque “desde pequeño, siempre me ha atraído todo lo que tiene que ver con mi tierra”. A partir de esa fascinación, mientras buscaba música local para otra película, se topó con Eusebio Mayalde y su familia, y le pareció “obligatorio” contar la historia de un grupo que lleva cuatro décadas consagrado a la recuperación de la tradición musical salmantina. En palabras del coguionista y operador Manuel García, se pretendía “retratarlos de una forma tan sencilla y austera como su música”, en un proceso de dos semanas de rodaje “puesto en escena, sin nada dejado al azar”, gracias a la “entrega total” de la familia Mayalde.

El artista Eusebio Mayalde tomó la palabra para agradecer a Velázquez el interés en su historia, ya que “es necesario que el cine haga caso a cómo las cosas se contaban antes y las vuelque en una película”. Cree que la gente de su edad ha presenciado “dos civilizaciones, una con el fuego como centro hasta que fue sustituido por la televisión”, así que considera positivo “que esas pantallas se preocupen por los paisajes y gente de su tierra”. En ese sentido de transmisión, apreció que “el día que dejemos de contar una parte de la historia que nunca se ha escrito, dependiente de algo tan frágil como nuestra propia memoria, esta morirá”.

Del mismo modo, cree que la existencia de Zaniki recupera un sentido de pertenencia sobre el territorio que la sociedad de hoy está perdiendo de vista. “Antes existía la sensación de tener una relación con tu río, tu encina”, algo que “se traducía en la música”, mientras que ahora “si vas a cualquier festival de folk tradicional encuentras los mismos instrumentos”. Por ello recalcó que su mensaje, pese al carácter local del film, “no tiene que ser sólo para Castilla y León, porque en todos sitios nuestros abuelos han hecho lo mismo y han construido una historia oral”. En particular, Salamanca “es una ciudad universitaria y en ella hay dos mundos”, uno de los cuales funciona “por la oralidad, la soledad e incluso el analfabetismo”, pero a su vez es “más respetuoso con la identidad”.

La infancia también tiene un papel fundamental en la película. Beltrán, el pequeño de los Mayalde, guarda en ella la misión de recoger el legado de su abuelo. Velázquez consideró que Zanikipuede ser adecuada para transmitir a la infancia lo crucial de esta tarea. “Los niños aprenden las cosas jugando, una película no se les olvida nunca y la música tendría que ser obligatoria en todos los programas para ellos”. Eusebio hizo hincapié en este punto, subrayando el enorme valor didáctico de la música, una disciplina que “nos humaniza” y nos “hace pensar”.

Antes de finalizar la intervención con un breve número musical en familia, Eusebio indicó que le da “miedo” que se pierda la tradición, ya que “la abundancia se carga los valores que produjo la escasez”. Si bien lamentó que “va a ser difícil muy conservar ciertas cosas”, también encuentra una vía de esperanza en el arte. Así, cree que la única vía para salvar algo puede ser un trabajo apegado a las tradiciones tras el escenario y la pantalla, porque “si el cine no es apasionado no es cine”, y “sin humildad no se puede llegar a la sabiduría”. El recién conseguido Premio Nacional de Folclore “Martínez Torner” y la ascendente actividad didáctica del Grupo Mayalde atestiguan que su propósito va por buen camino.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2018