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Ramón Lluís Bande: “Un país que no sabe reescribir la historia no puede construir su futuro”

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Ramón Lluís Bande, todo un clásico del FICX, presentó hoy en estreno mundial el primer largometraje asturiano que participa en la Sección Oficial desde hace más de dos décadas.
Cantares de una revolución recrea la insurrección obrera en el Asturias de 1934 de la mano de Nacho Vegas, sin cuya “generosidad y talento”, el film “no podría existir”. Un proyecto que surgió como suma de dos ideas: por un lado, “ver cómo la música popular se puede asociar a toda la historia de Asturias y darle una vida nueva a esos cantares”; y por otro, “recuperar la figura política de Belarmino Tomás”. La presencia de Vegas, que asume el papel de narrar la historia de Belarmino a través de sus interpretaciones musicales, acabó dando forma a la película.

Bande recalcó que “la huelga del 34 fue un acto defensivo de las clases populares contra el fascismo”, en oposición a algunas versiones transmitidas de la historia, cuya herencia “nadie en la izquierda asturiana se atrevió a reivindicar” debido a “su fracaso”, del que en cambio cree que se pueden extraer valores identitarios. Por eso piensa que su lectura, “incómoda” para el poder, va a resultar “novedosa” y “tan sorprendente en Asturias como en el resto del estado”, ya que “un país que no sabe reescribir su historia no puede construir su futuro”.

Una de las ideas clave del film es integrar los relatos del pasado en espacios del hoy, donde la historia se transmite a las nuevas generaciones. Un aspecto constante en la filmografía de Bande, que cree que lo fundamental del cine es “contar el tiempo en el espacio”. Aquí pone a representantes de la izquierda asturiana de todos los tiempos a compartir plano en 2018, un encuadre que para él sintetiza su idea fílmica. Apasionado de la obra de Straub, Duras o Oliveira, donde “el propio dispositivo anula la posibilidad de la representación”, aquí acepta “su magisterio” y le añade toda la experiencia propia adquirida en sus trabajos previos, para así llegar a “explicitar diversas capas de tiempo en un mismo plano visual”.

El director asturiano apuntó que todas sus películas obedecen a “cómo filmar la memoria democrática”, haciendo hincapié en la primera parte de la frase, porque “lo que ves y lo que sientes a veces pueden ser cosas diferentes”. Así, cree y espera que esta película genere en su espectador “una emoción ideológica”, lejos de lo “epidérmico”. Y considera que, además de la reivindicación, en Cantares de una revolución hay un claro tono “celebrativo” procedente de la música y propio de la experiencia revolucionaria, para “creer en la utopía”, porque “aunque fracase, hace avanzar”. Sin confiar en ella, nos ve “condenados a la resignación clínica del sistema neoliberal”.

Además, Bande recalcó que el estreno de la película en este 2018 es más “oportuno” que nunca por la “naturalización de la extrema derecha en España y en el mundo”. Considera que nuestros tiempos “cada vez se parecen más a la situación que vivimos en los años 30”, precisamente “por la amnesia política sobre nuestro pasado”, lo que hace planteamientos “contrahegemónicos” como el de su obra “más necesarios que nunca”. Precisamente porque considera Cantares de una revolución y toda su obra una cuestión de “resistencia cinematográfica y política”, celebra que cada vez vayan surgiendo más espacios para ver películas como las suyas. De momento, después de su debut en el 56 FICX, el film podrá verse el domingo en Madrid dentro del Festival Márgenes.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2018