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Celia Rico Clavellino: “No hay que tener miedo a construir a base de silencios y gestos”

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rdp viaje al cuarto de una madre
La ópera prima de Celia Rico Clavellino comenzó con el pequeño relato de una madre que llamaba a su hija por teléfono y no le hacía caso, algo que le “preocupaba” personalmente.
De ahí surgió el primer embrión de Viaje al cuarto de una madre, durante cuya escritura “no pensó en las actrices”, sino “en madres que conozco y mujeres que me contaron sus experiencias”. Más tarde, cuando empezaron a mirar actrices para los personajes, llegaron al proyecto Lola Dueñas y Anna Castillo, madre e hija, fundamentales en la película. La actriz dijo que sí a Rico “de inmediato”, y después fue construyendo su personaje gracias al apoyo de la propia madre de Celia, Gloria, que para ella fue “maestra de costura e inspiración en muchas cosas”. Ambas hablaron ayer de esta película en Gijón/Xixón.

Siguiendo con el capítulo interpretativo, la directora novel valoró que “no hay tantas actrices tan precisas como Anna y Lola”. Esta segunda añadió que ambas se quedaron impresionadas por “cómo Celia, sin conocernos, había adivinado todo lo que había en común entre nosotras”, algo que ayudó a mostrar el vínculo que aparece en pantalla. Mientras la actriz alabó un trabajo de dirección “muy preciso y delicado”, que le “encanta” ejecutar así, su directora recalcó que “todo estaba tan construido desde el silencio que no se podía añadir nada”, por lo que definió el proceso de elaboración como “muy medido”.

En la base del guion de Viaje al cuarto de una madre estaba “instalarse en el nido vacío”. De este modo, la película abandona a la hija durante su estancia en el extranjero y se queda acompañando a la madre sin salir de casa, un concepto “muy delicado y frágil” que existió en todo momento y quiso “defender con fuerza”, porque “era toda la película”. Así, recordó que “no hay que tener miedo a construir a base de silencios y gestos”. Para ello partió de “la imagen tan potente de una mesa-camilla”, vinculada fuertemente a sus propios recuerdos familiares, pero también a dos conceptos clave en el film como la maternidad y la costura.

Finalmente, su madre real y la película acabaron cruzándose en el pasado Festival de San Sebastián. Rico definió ese encuentro final como un momento “muy bonito”, porque antes de él sus familiares “no entendían el sentido de pensar en un cine tan cercano a lo cotidiano”, ya que pensaban que “no tendría interés”. A través de la exitosa proyección en el Kursaal, acabaron comprendiendo “que algo tan particular podría conectar con mucha gente”.

Aunque “aún es pronto para hacer el segundo largo”, la autora quiere escribir pronto y continuar la carrera cinematográfica iniciada con brillantez en Viaje al cuarto de una madre, mientras desarrolla “una serie de animación para niños”. Por su parte, Dueñas seguirá ahora su trayectoria internacional en Argentina y Francia, aunque por encima de estos proyectos futuros subrayó “querer muchísimo a esta película” y se mostró encantada de “acompañarla”.


Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2018