Aceptar

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y ofrecer contenidos y servicios de interés.
Al continuar con la navegación, entendemos que se acepta nuestra política de cookies.

Esther García: “Las mujeres estamos especialmente dotadas para la producción”

Votos

(Total de votos recibidos 14)

(Puntuación 3,00)

esther
La productora Esther García está en el Festival Internacional de Cine de Gijón/Xixón para recoger esta noche el premio Mujer de Cine, que distingue la carrera de una profesional del sector audiovisual. Sucede así en el palmarés a Isabel Coixet, galardonada durante el 55 FICX.
Alejandro Díaz Castaño director del FICX, destacó la capacidad de Esther García para hacer “un cine para un público muy amplio, pero con un sello de autor”, y la definió como “una de las figuras más importantes” en las últimas décadas del cine español. Por su parte, Ana Palacios, responsable de la asociación Mujeres de Cine, habló de su plataforma y el premio, creado con la intención de distinguir “la trayectoria de aquellas mujeres cineastas que han abierto camino”, para así poner en valor a la mujer “como parte significativa y relatora de las historias fílmicas”. De la premiada de este año destacó haberse ganado “el cariño y la admiración de toda la industria”, además de su “talento, entusiasmo e imaginación”, así como “su compromiso con la igualdad”.

En un 2018 en el que también ha recibido el Premio Nacional de Cinematografía, además de estrenar en Berlín y Cannes y terminar Dolor y gloria, la última película de Pedro Almodóvar, Esther García se mostró repetidamente “feliz y encantada” de volver a Gijón tras mucho tiempo. Al hablar sobre el premio y su función, valoró que “las mujeres estamos especialmente dotadas para la producción”, porque “siempre nos hemos ocupado de proveer elementos técnicos, artísticos y emocionales”, con lo que cree necesitar “un menor esfuerzo para hacer eso en el cine”.

La carrera fílmica de Esther comenzó hace 42 años, cuando “las mujeres de cine sólo podíamos ser secretarias o sastras”. Ahora nota “claramente un cambio” para ellas, que ha apreciado con especial fuerza durante este año, porque “por fin estamos todos de acuerdo en que sin el apoyo de hombres y mujeres esto no va a cambiar”. En este sentido, define el cine como “un reflejo de la sociedad”, y apunta que desde su seno ya se sabe que este cambio progresivo “será bueno”.

Seducida por el medio “la primera vez que vio un rodaje”, momento hasta el cual “nunca había sentido una vocación”, García comenzó una carrera que cobró impulso pleno el día que conoció a Pedro Almodóvar, al que identificó de inmediato como “un genio”. Aunque es sobre todo conocida por producirlo desde su compañía El Deseo, también saca adelante proyectos de otros autores. “Con el resto no siempre conseguimos visibilidad”, porque “hay tal cantidad de oferta que es difícil encontrar hueco”. Puso el ejemplo de su última colaboración con Lucrecia Martel, Zama, que recibió críticas excelentes pero pasó sin pena ni gloria por las salas comerciales. “Estas películas no hacen taquilla”, pero “tenemos que seguirlas apoyando aunque no haya recuperación económica”. Ahora tiene dos en cartel, muy distintas entre sí: la argentina El ángel y el documental El silencio de otros, sobre “el dolor de las víctimas del franquismo y su poco apoyo por parte de la justicia española”.

Aunque admira y aprende con el trabajo de dirección, “extraordinario y muy difícil”, asegura no haber pensado nunca en ponerse tras las cámaras, porque “hace falta una visión multidisciplinar que yo no tengo”. De su experiencia televisiva en la gran producción Curro Jiménez extrajo “las grandes cosas que hay que aprender en el cine”. También hizo otras menos conocidas como Delirios de amor, rodada en 16mm “con Zulueta, Arrieta o Aute”. Años después, en 2006, se pasaron al nuevo estándar multicámara con Mujeres, una serie en la que se sentía “muy implicada”, pero encontró que ya no se sentía cómoda trabajando “a una velocidad y con unos tiempos que cumplir”. A pesar de ello, cree que esos productos televisivos están haciendo “renacer la industria”.

Amante del trabajo colaborativo, porque es “incapaz de concebir el cine de otra manera”, su carrera es indivisible de la calidad humana de las personas. En este sentido, el equipo de Pedro Almodóvar tuvo que afrontar el pasado año la dura pérdida del montador José Salcedo, responsable de todas sus películas. Como era “un amigo”, y tras asumir el luto, tocó buscar arduamente a la persona que lo sustituyera en el próximo trabajo, “repasando muchos currículums más allá de la química”. Al final, para el montaje de Dolor y gloria se decantaron por la experimentada Teresa Font, “un flechazo porque se han entendido desde el minuto uno”.

Del pasado valoró especialmente sacar adelante Acción mutante (1992), algo que “en España no se había hecho jamás”, y el momento en el que conoció a Pedro Almodóvar, cuando Félix Rotaeta se lo presentó durante el rodaje de Curro Jiménez. En el futuro, aunque “por edad no me queda mucho”, le gustaría trabajar con alguno de los “grandes directores jóvenes” que hay en España, como “Carlos Vermut o Andrea Jaurrieta”. Pero lo más inmediato será no sólo repetir con su admirada Isabel Coixet en Nieve en Benidorm, sino también seguir con el negocio familiar de quesos y yogures en su pueblo segoviano de Cedillo de la Torre, que le permite “reencontrarse con la tierra”. Un gesto capaz de definir toda una trayectoria.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2018