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Cristina Huete: "Siempre he sido muy arriesgada, en el cine y en la vida hay que hacerlo"

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Galardonada con el premio Mujer de Cine durante este 57 FICX, la productora Cristina Huete compareció ante la prensa para hablar de su trayectoria con motivo de la distinción. Junto a ella, Ana Palacios, responsable de la asociación Mujeres de Cine, y Alejandro Díaz Castaño.
Huete recibe el premio que en 2018 recayó en la también productora Esther García, muy ligada a su propia carrera desde hace cuatro décadas. La asociación Mujeres de Cine, que entrega el premio con la colaboración del área de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, trabaja por “visibilizar a las cineastas en la industria”. En un año en el que han “reforzado la red de exhibición a través del online”, Palacios destacó de la carrera de Huete el “instinto a la hora de levantar proyectos ambiciosos”, en una labor ligada fundamentalmente a la figura de su compañero profesional y personal Fernando Trueba, con quien ganó el Oscar gracias a Belle Époque (1992).

Tomando la palabra, Huete declaró “un honor” recibir el premio, porque se considera “muy orgullosa” de “ser una mujer de cine”. Su profesión, “muy bonita”, le ha brindado la oportunidad de “conocer a gente increíble”, como “Resines, Rabal o Fernán Gómez”. Aunque también apuntó que “se pasa mucha angustia haciendo cine”, por “la entrega de sacar cada proyecto adelante”, consideró que el oficio le ha dado “una vida maravillosa”. Una dedicación a la que llegó “por amor”, porque Trueba “quería hacer cine y le miraban un poco raro”, pero “yo sabía que lo iba a hacer bien”. Entonces, tras haber realizado con éxito Ópera prima (1980) de la mano de Fernando Colomo, vio que no le llegaban los productores, y le contó a Huete que ella “lo podía hacer”. En aquel momento, tras fundar Opera Films, la productora no tenía “ni idea de esto”, y tuvo que aprender sobre la marcha.

Poco después entró en su vida Esther García, de la que considera que “nos hemos enseñado mutuamente”. Ambas se conocieron de forma accidentada en un rodaje, cuando García era auxiliar y Huete tuvo que actuar contra un jefe de producción “machista” que “la había llamado de todo”. Después de conseguir que Trueba y Andrés Vicente Gómez le echaran de la película, Esther García “ascendió de puesto”, y después comenzó una colaboración satisfactoria con la que calificó de “persona increíble, gran amiga y trabajadora”, hasta que empezó a trabajar con Pedro Almodóvar. Sobre ser mujer en la industria, asegura que ella tuvo el privilegio de “empezar siendo jefa”, una situación “muy privilegiada” porque “a los hombres se les considera más por ser hombres”, aunque también afirmó que esto último “ahora está cambiando”.

Entre los recuerdos de sus películas, destacó los buenos, como el Oscar de Belle Époque (1992), una película que “la gente recuerda con mucho cariño en este país”, porque fue “una alegría colectiva”. El mayor éxito de la carrera de Trueba y Huete llegó tras un rodaje en el que la productora tomó personalmente la decisión de “hipotecar nuestra casa”, porque “siempre he sido muy arriesgada y me he metido en líos”. También durante el proceso de aquella película, cuando buscaban a gente que estuviera empezando, descubrieron a Penélope Cruz. Aunque “Fernando no quería ver a la actriz porque tenía la referencia de lo que hacía en La quinta marcha”, acabó consiguiendo el papel gracias a una prueba y Huete destacó que ya “apuntaba maneras”, porque siempre ha sido “una gran trabajadora”.

El amor por el riesgo ha dominado toda su carrera, porque “si en la vida hay que jugársela, en el cine más”. Esta máxima vital ha llevado a la productora a meterse en terrenos desconocidos como el de la animación con Chico y Rita (2010), en el que “los procesos son muy diferentes”, o a rodar en Estados Unidos con Two Much (1995), que para ella “fue too much”, porque “allí te tienes que enfrentar a cosas muy poco cinematográficas, como el negocio”, y aseguró que en el proceso, del que creía “que no íbamos a salir vivos”, “aparecieron mis primeras canas”.

En el lado menos amable de la profesión, tener que soportar “los egos”, porque “aunque muchas veces quieras matar no puedes hacerlo”, y “te los tienes que comer, no queda otra”. Siguiendo con “la parte mala de un trabajo con muchas partes buenas”, mencionó la amarga experiencia que ambos atravesaron con La reina de España (2016), una película a la que “quiere mucho aunque me traiga malos recuerdos”, cuando algunos sectores intentaron boicotear su paso por los cines a raíz de unas declaraciones de Trueba. Aseguró que “toda la gente que nos criticó nunca hará nada, pero Fernando seguirá haciendo historias”, porque “no somos el producto de un momento de odio y rabia” hacia los creadores.

Ahora, Huete y Trueba trabajan en otra “aventura” en el mundo de la animación junto a Fernando Mariscal, They Shot the Piano Player, para contar a través de la cruda historia de un pianista asesinado “el nacimiento de la bossa nova”, con lo que ambos pretenden “seguir transmitiendo la música que nos gusta”. Antes, hoy sábado, recibirá el premio Mujer de Cine en el Teatro Jovellanos durante la gala de clausura de este 57 FICX.

Sergio de Benito
Palabras clave Festival de Cine, 2019